Gobierno como parte del trabajo

Planteamos el gobierno de IA como un conjunto de decisiones operativas: qué usos se permiten, quién responde, cómo se evalúan los resultados y cuándo debe intervenir una persona. No se reduce a redactar una política.

Delimitar el uso

Dos aplicaciones de una misma herramienta pueden tener implicaciones diferentes. Define quién la utiliza, qué información procesa, qué resultado produce y qué consecuencias tendría un error. El contexto del uso importa tanto como la tecnología.

Asignar responsabilidades

Cada iniciativa necesita alguien que responda por su propósito, por las fuentes utilizadas y por la revisión de resultados. Esas responsabilidades deben ser comprensibles para el equipo que trabaja con la solución.

Diseñar supervisión y aprendizaje

Decide qué resultados requieren revisión, qué señales obligan a detener el uso y cómo se registran los incidentes. La supervisión debe permitir corregir la práctica, no limitarse a una aprobación inicial.

Empezar con alcance manejable

Un inventario de usos, responsables y riesgos es un punto de partida útil. Su profundidad debe ajustarse al contexto. Los requisitos legales y sectoriales necesitan una revisión especializada antes de desplegar usos sensibles.

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